1.- Invisible. Nadie notará que llevas un aparato de ortodoncia. Ahora podrás sonreír igual durante el tratamiento y después de él.
2.- De quita y pon. Podrás comer y beber lo que quieras durante el tratamiento. Además, al ser removible, te permite mantener una perfecta higiene bucal.
3.- Cómodo. Al no utilizar brakets ni alambres metálicos no aparecen las erosiones y rozaduras típicas de la ortodoncia con metal.
4.- Menos tiempo. En muchas ocasiones los tratamientos se terminan en menos tiempo y, además, las visitas a la consulta se reducen considerablemente, así como la duración de cada una de ellas.